miércoles, 24 de enero de 2018

Camuflaje Dazzle o cómo la colaboración entre arte e ingeniería naval salvaron al Reino Unido de la inanición

File:Blast2.jpg
Portada de la segunda y última publicación de BLAST
revista vorticista británica, de Wyndham Lewis y amigos, 1915
Hubo un momento en la historia en el que el arte y el diseño colaboraron con la industria militar naval, con el fin de salvar a un país de la inanición y ayudar a ganar la IGM. Pero… ¿cómo?
A principios del s. XX, Reino Unido tenía un sólido comercio por rutas marinas, las cuales permitían el abastecimiento de todo el país gracias a los suministros que llegaban desde las colonias hasta sus puertos. Durante la IGM (1914-1918), los alemanes, conscientes de esto, emplearon sus U-Boot en atacar a todo buque mercante británico que se pusiera a tiro: tan eficaces eran, que hundieron más del 25% de los barcos que se dirigían a las islas. En 1917 la situación era ya insostenible.
El gobierno británico lanzó entonces un llamamiento a nivel global: numerosos fueron los intentos para superar el bloqueo impuesto por los alemanes, todos ellos con resultados más bien decepcionantes. Ninguna de las iniciativas llegó a tener la vistosidad y el éxito del camuflaje Dazzle.
La propuesta, llevada a cabo por Norman Wilkinson (1878-1971), ilustrador y Capitán de Corbeta, aplicaba las bases del cubismo y del vorticismo para romper las líneas de los barcos en la mar.

No pensemos en un camuflaje convencional, mimetizado con el entorno, como sucede con los camaleones:
«El camuflaje tradicional no funciona en mar abierto. Las condiciones como el color del cielo, la cobertura de las nubes y la altura de las olas cambian constantemente», explicaba Roman Mars en su programa de radio 99% invisible.
File:Common zebra at masai mara kenya 01.jpg
¿...que dónde termina una cebra y 
empieza la siguiente? Mmmm...


Como añade Mars, “la estrategia no trataba de invisibilizar. Buscaba la disrupción y la confusión”. Tal como ocurre con una manada de cebras donde es difícil aislar visualmente a una del resto, el camuflaje Dazzle buscaba engañar, dificultando la identificación del tipo de navío, su velocidad, distancia y envergadura, hacía complicado distinguir la proa de la popa, saber si el buque se acercaba o si se alejaba.



File:HMS Kildangan IWM Q 043387.jpg
HMS Kildangan, corbeta empleada por el Reino Unido en la IGM entre los años 1917-1919, 
pintada con el camuflaje Dazzle

«La idea era pintar el casco de los barcos con unas combinaciones de colores y trazos (se cuentan 33 combinaciones de camuflaje Dazzle) que interfiriesen los telémetros del enemigo. El telémetro óptico, con el que contaban los periscopios de los submarinos, permitía medir las distancias gracias a la superposición de dos imágenes que se captaban mediante dos objetivos separados por una distancia fija. El camuflaje Dazzle interfería la imagen resultante haciendo imposible la superposición y, por tanto, interfiriendo el sistema de visión del enemigo», nos explica J.J. Velasco en un artículo de Hipertextual.


Representación de cómo el camuflaje Dazzle confundía al enemigo
para que tomara posiciones deficientes de tiro 
En la IGM, los torpedos sólo podían ser disparados a ojo, con lo que los artilleros, en lugar de disparar al lugar donde estaba el buque, disparaban al lugar donde se encontraría en el momento del impacto. Esto era calculado teniendo en cuenta la velocidad y la dirección del objetivo tras una breve mirada a través del periscopio. Podrán suponer que el margen de error del tirador era bastante bajo, si el torpedo se desviaba de su objetivo 10º, erraba: el camuflaje Dazzle podía desviar la dirección dada a un misil por un artillero experimentado hasta en 55º.






Estudiantes en la Royal Accademy School de Londres, 1919, 
trabajando en maquetas Dazzle.
Cortesía de la Royal Academy of Arts.
Tras ser aceptada la propuesta de Wilkinson, se creó un equipo compuesto principalmente por mujeres de la Royal Academy of Arts de Londres, cuyo cometido era crear modelos en madera de los barcos y probar en ellos cada diseño, para comprobar la efectividad de los mismos. Tras invertir en toneladas de pintura, los puertos del Reino Unido se llenaron de barcos decorados con múltiples diseños: las rayas blancas y negras llenaban los puertos ingleses. La última tendencia en arte salía de las galerías para inundarlo todo con líneas dispuestas en cualquier dirección.



«Para la gente de la época, era realmente impactante. Estas corrientes artísticas acababan de llegar y representaban un gran contraste con lo que había antes. Ahora te los encontrabas representados en gigante en cualquier puerto de cualquier ciudad», comenta Mars.

File:SS Nantahala stern view.jpg
El camuflaje Dazzle no se empleó sólo en los cruceros británicos: 
el ejército americano solicitó asesoramiento a Wilkinson para camuflar también su flota. 
Aquí vemos el crucero Nantahala, de San Francisco, en el verano de 1918 (ca.)


Pero la influencia del camuflaje Dazzle no se limitó al ejército. Tuvo ecos en otros campos del diseño y el arte, como la moda; se celebraban fiestas en su honor, como la Dezzle Party de 1919; pese a la irrupción del radar en la IIGM, algunos barcos, fueran del país que fueran, seguían usando estos diseños; también fue rememorado en el mundo de la música por la banda Maniobras Orquestales en la Oscuridadel multimillonario griego Dakis Joannou encargó al celebérrimo Jeff Koons que pintara su yate Guilty, quien se inspiró en el famoso camuflaje devolviendo así a Dazzle al mundo arte.
Buque Bombarda, Italia 1942, IIGM.
Imagen tomada del libro La enciclopedia de los barcos (redactor: Tony Gibbons)

Guilty, diseño sobrio para almas ascetas


...y muchos más.

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